Cazorla, Segura y Las Villas

Cazorla, Segura y Las Villas
Santiago – Pontones

Cuna de los ríos Guadalquivir y Segura, las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, declaradas Parque Natural en 1986, albergan una de las reservas cinegéticas y forestales más importantes de Europa. La belleza de este pulmón verde ha sido ensalzada por escritores como Antonio Machado, San Juan de la Cruz o Jorge Manrique.

Del Madera al Borosa

La ruta por este inmenso espacio natural de 209.000 hectáreas se inicia en la Sierra de Segura. Como un remanso de paz y tranquilidad se presenta ante el viajero el valle del río Madera, donde se encuentra la principal reserva de pino laricio. Sus bosques jugaron un papel fundamental en el siglo XVIII, cuando Fernando VI creo la llamada Provincia Marítima de Segura de la Sierra, cuya finalidad era el aprovechamiento de esta materia prima para la construcción de los barcos de la Armada Invencible.

Serpenteando entre majestuosos picos, hogar de cabras montesas y buitres, llegamos a la altura de la aldea de Huelga Utrera, donde el río Madera se encuentra con el Segura. Este último, que riega un buen número de recónditas aldeas de la comarca antes de emprender su camino hacia la huerta murciana, ve la luz en Santiago-Pontones, a 1.400 metros de altitud, junto a la aldea de Fuente Segura. Aquí se ha documentado la ocupación humana más antigua de la provincia (alrededor del año 9000 antes de Cristo).

La ruta lleva por pequeños núcleos habitados, en los que el tiempo pasa imperceptiblemente, y desemboca en Las Anchuricas, una presa pequeña de aguas cristalinas y apacibles. Retomando el camino de vuelta aparece la atalaya del monte El Yelmo, torre vigía convertida en los últimos años en centro de un club de parapente que atrae a amantes del vuelo libre de todo el mundo.

Segura de la Sierra

Muy cerca de allí parte la carretera de Las Acebeas, otro paraíso que, como su nombre indica, atesora la principal reserva de acebo de España. La ruta por la comarca segureña culmina en la visita a dos conjuntos arquitectónicos excepcionales: Segura de la Sierra, que conserva una plaza de toros rectangular, baños árabes, la casa donde nació el poeta Jorge Manrique y un entramado urbano esplendoroso; y Hornos de Segura, villa encaramada sobre un gran peñasco que sirve de balcón al pantano del Tranco, ideal para la práctica de los deportes náuticos. Sobre este inmenso mar interior emerge la vieja atalaya árabe que domina la isla de Bujaraiza.

Castillo de Segura de la Sierra

Tras el paso de Coto Ríos llegamos a la Torre del Vinagre, donde se encuentra el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Es interesante visitar el cercano jardín botánico y la piscifactoría del río Borosa. Acompañando a las suaves cascadas de este cauce truchero, y entre cabras montesas, muflones y ciervos, se abre paso la ruta para senderistas más visitada del espacio protegido. En primer lugar aparece el cañón natural de la Cerrada de Elías, de gran riqueza geológica y vegetal. Una pronunciada senda nos conduce luego hasta el Salto de Los Órganos, cascada espectacular donde se precipita el río Borosa. Muy próxima, aparece otra de las estampas de mayor impacto paisajístico: la laguna de Valdeazores, donde abundan garzas, fochas, patos reales, mirlos acuáticos e incluso algún martín pescador.

Ruta por río Borosa
Río Guadalquivir

Pero es el río Guadalquivir el que pone la nota de distinción en estas sierras. Sus imponentes aguas nacen en la Cañada de las Fuentes, en el término municipal de Quesada, desde donde buscan el pantano del Tranco como primer remanso de su largo camino por la Andalucía Occidental. En sus inmediaciones parte otra de las rutas más populares, bautizada con el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente, que rodó por estos parajes varios de los capítulos del célebre programa de televisión El hombre y la Tierra.

Cazorla, entrada del Parque Natural

Ascendiendo el puerto de Las Palomas, mirador excepcional del valle del Guadalquivir, se llega hasta La Iruela, donde destaca su castillo templario. Casi al lado está el municipio de Cazorla, la principal puerta de entrada al Parque Natural. Su castillo de La Yedra, las ruinas de Santa María o la serie de intrincadas calles que discurren por su casco viejo merecen una parada. Desde Cazorla parte una carretera en dirección a Quesada, cuna del pintor Rafael Zabaleta y punto de partida, a través del Puerto de Tíscar, de una sierra con parajes áridos regada por el Guadiana Menor. En Quesada se conservan restos de pinturas rupestres y la villa romana de Bruñel.

Castillo de Peñas Negras de Tíscar

Muy cerca de allí, en Peal de Becerro, se encuentra la Cámara Sepulcral de Toya, singular exponente de necrópolis ibérica. La tercera pata del Parque es la Sierra de Las Villas, quizá la más desconocida a pesar de acoger parajes de gran belleza como La Osera, con saltos de agua y formaciones rocosas de especial configuración, o El Charco del Aceite, una impresionante piscina fluvial rodeada de abrupta vegetación.

Charco del Aceite, en la Sierra de Las Villas

También es aconsejable visitar los municipios de Villacarrillo, con un majestuoso patrimonio histórico del que sobresale la iglesia renacentista de La Asunción y, sobre todo, la pequeña villa de Iznatoraf, encaramada sobre un cerro. De calles laberínticas y casas blancas y solariegas, este hermoso pueblo conjuga su amplío legado árabe con un rico patrimonio monumental renacentista y con elementos valiosos del gótico y el barroco.

Puerta del Arrabal, Iznatoraf

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