Sierra Mágina

Un rugoso territorio de 20.000 hectáreas encierra pueblos, valles y profundos barrancos: estamos en el Parque Natural de Sierra Mágina, lugar de cita de las mayores alturas de la provincia. Frente al pico Mágina (que es, con sus 2.167 metros, la cumbre de Jaén) se yergue el Almadén; a sus pies se reparten algunos de los pueblos más bellos de una comarca natural repleta de endemismos florales y manantiales de agua clara.

Una entrada renacentista

La localidad de Mancha Real es uno de los pasos más habituales hacia el interior de Sierra Mágina. Se distingue por sus edificios de corte renacentista, emplazados en mitad de una recta y disciplinada trama urbana. Hoy es una de las ciudades más pujantes de la zona. De Mancha Real parten carreteras que conducen al corazón del Parque Natural. Una de ellas lleva directamente a Torres, población blanca recostada sobre la feracidad de una ladera y rodeada de densos campos de cerezos y almendros.

Vista de Torres

Otro tramo de alta montaña une esta última con Albanchez de Mágina, que posee un castillo roquero, un puñado de casas blancas, calles estrechas, empinadas y anárquicas y una plaza pública cuadrada y bulliciosa. Mirando su silueta, parece el pueblo más hermoso del mundo; quizá no sea para tanto, pero al menos le cabe el honor de figurar entre los más lindos de la provincia.

La carretera deja a un lado Jimena, que pasa los días mirando hacia el Guadalquivir, y la comarca de La Loma, para adentrarse en la localidad de Bedmar, donde pueden admirarse iglesias y palacios señoriales del siglo XVII. En los últimos años, parte de sus tierras se han dedicado al cultivo masivo del espárrago, otra de las delicias culinarias de la comarca. De su polígono industrial salen numerosas partidas de conservas hortofrutícolas, y son varias las firmas que exportan sus productos más allá de las fronteras regionales.

Castillo de Bedmar

De Bedmar a Jódar hay pocos kilómetros. La carretera bordea campos de olivar, origen de un exquisito aceite de oliva virgen extra que goza de título de Denominación de Origen. El pueblo tiene castillo, convertido en centro cultural, y unas casas-cuevas que los vecinos empiezan a acondicionar con el propósito de atraer turistas. Al otro lado de los montes, en la cara meridional de la sierra, se reparten un puñado de pueblos con la misma identidad geográfica.

Pueblos con encanto
Cambil

De la autovía que une Jaén con Granada y parte en dos las estribaciones de Sierra Mágina nacen las carreteras comarcales que llevan hasta Pegalajar, Cambil, Huelma, Bélmez de la Moraleda y Cabra de Santo Cristo. En la primera sobresale el paraje de La Charca y La Huerta, además de la cueva de Los Majuelos y un sendero por La Serrezuela. Mientras que Cambil se reconoce por sus iglesias primorosas enclavadas en mitad de un caserío que guarda el ambiente de antaño; Huelma exhibe dos emblemas monumentales: su iglesia renacentista y un castillo medieval. Bélmez de la Moraleda está recostada de un cerrado valle y Cabra de Santo Cristo, orillada en caminos que bajan hasta Granada. Más al sur, la autovía atraviesa el desfiladero de Santa Lucía. Al otro lado de los montes reposan Carchelejo, Cárchel, Castillo de Locubín y Noalejo, que besan ya las estribaciones de la Sierra Sur.

Castillo de Alburquerque, en Huelma

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